De la milicia concejil al reservista, una historia de generosidad

Con este título publica el CESEDEN una interesantísima monografía, lectura esencial para todos los interesados en Reservismo Voluntario, y escrito por un Grupo de Trabajo dirigido por el General D. José Luis Asensio Gomez, primer jefe de la extinta Oficina General de Reservistas, el Coronel D. José Antonio Crespo-Francés Valero, creador del distintivo de Reservista Voluntario y antiguo Delegado de Defensa en Madrid, el Sargento D. Santiago Carrasco Diaz-Masa, Presidente de la Asociación ARES de Reservistas Españoles, a día de hoy la mayor asociación de Reservistas Voluntarios de España y la única que desde el primer día admite sus socios sin distintición de empleo militar o ejército de procedencia, el Alférez D. Joaquin Serrano Rubiera, vocal de UNAMU, D. Angel Fernandez, Presidente de la MNU, el Alférez D. Pablo Casinello Esteban, periodista, y el Teniente Coronel D. Carlos Ruiz Lapestra, del Área de Reservistas del Ministerio de Defensa.

Basta la lectura de su dedicatoria para comprender el espíritu que ha guiado a los autores de este trabajo:
Dedicado a todos aquellos que por amor a España y a sus Fuerzas Armadas renuncian temporalmente a sus familias, empleos y salarios para volcarse con la Reserva Voluntaria.

Esta Monografía, en su origen, se marcó como objetivo el dar a conocer a la sociedad la existencia del Sistema de Reserva y de su actual protagonista, el Reservista Voluntario (RV), haciéndolo llegar, sobre todo, a sus dos grandes sostenedores, la familia y el empleador del reservista, sin cuyo apoyo sería imposible su existencia. Y también a la propia institución militar que, al igual que en casi todos los países de nuestro entorno de defensa, se ha encontrado de buenas a primeras con la inclusión en sus filas de ciudadanos que, por unos días o semanas, aportan a las Fuerzas Armadas su experiencia y capacidades profesionales al amparo del mandato constitucional de que la defensa de España es derecho y deber de todos los españoles. Con estas frases nos presenta el General Asensio las 245 páginas del trabajo, que incluyen gráficos actualizados entre los que podemos mencionar como novedosos el análisis del reparto geográfico de RV, comprobando con sorpresa que las tres mayores provincias de España por número de RV son Madrid (872), Sevilla (313) y Barcelona (248).

La monografía recorre la historia reciente de la RV, relacionando sus orígenes con las milicias concejiles de la hispania visigótica, pasando por las mas recientes milicias provinciales, de las que los autores, con fina ironía afirman: sirviendo por un periodo de 13 días al año, nihil novum sub sole, en el que el cuerpo se activaba y reunía en asamblea para realizar ejercicios y ser revistado, y finalizando con las milicias universitarias del siglo XX que vieron su fin tras la desaparición del Servicio Militar Obligatorio. La obra también analiza la realidad asociativa de la RV, así como la imbricación de las asociaciones con los organismos internacionales en materia de Defensa. En suma una obra esencial para cualquier Reservista Voluntario que desee conocer su historia, de la boca de sus propios protagonistas.



Tablas de reparto geográfico RV


Monografia CESEDEN numero 106 RV

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La nueva protección laboral del reservista voluntario

Con la entrada en vigor de la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar, el marco jurídico laboral en el que se mueve el ciudadano que accede a la condición de Reservista Voluntario ha mejorado sensiblemente.

En primer lugar, el régimen de protección se extiende tanto a los ciudadanos que ya han adquirido la condición de RV, pues su nombramiento ha sido publicado en el BOD, como a los aspirantes a la citada condición, es decir, a aquéllos que habiendo obtenido plaza como Reservista Voluntario en alguna convocatoria, no han sido publicados todavía en el BOD.

En segundo lugar, la Ley diferencia entre el régimen de protección para los trabajadores por cuenta ajena, y el régimen para los funcionarios al servicio de las Administraciones Públicas.

SM el Rey revista el EZAPACEn el caso de los trabajadores por cuenta ajena, la novedad más importante es la consideración de los períodos de formación militar (básica y específica), así como de los períodos anuales de formación continuada, posiblemente los más numerosos en frecuencia y los que afectan a un mayor número de reservistas, como permiso retribuído, al mismo nivel que el permiso por matrimonio o por maternidad. Sin embargo y para evitar imponer una carga excesivamente gravosa a los empresarios otorgando un carácter automático a dicho permiso, se previene que el disfrute del mismo debe ser acordado previamente con la empresa, de modo que ésta pueda modular y atemperar el impacto que la ausencia del empleado RV pueda causar en la actividad productiva. La mayoría de los Reservistas Voluntarios empleados por cuenta ajena sólo necesitarán estos permisos durante toda su vida como reservistas.

En el caso de una activación para prestar servicio en UCOs del Ministerio de Defensa, activación que no suele ser habitual, pero que cuando ocurre tiene una duración superior al mes (e inferior a cuatro meses), en lugar de un permiso retribuido la Ley procede a decretar la suspensión del contrato de trabajo, eso sí con reserva de puesto de trabajo y cómputo de antigüedad. Con la suspensión del contrato de trabajo desaparecen las obligaciones de trabajar y de remunerar el trabajo, pero no se extingue la relación laboral. Se añade así la activación para prestar servicio como RV como causa que suspende el contrato de trabajo, al igual que lo hace el ejercicio del derecho de huelga, la incapacidad temporal, la paternidad o la maternidad, y donde al igual que en estas últimas, se computa antigüedad y se mantiene la reserva al puesto de trabajo. De nuevo el legislador ha querido evitar imponer una carga excesiva al empresario, y exige que para acogerse a esta suspensión preceda un acuerdo del trabajador con la empresa, a diferencia de lo que ocurre con otras causas de suspensión del contrato de trabajo que operan ipso iure.

No queda claro el cómo articular en la práctica dichos acuerdos previos, pero entendemos que deberían poder establecerse éstos por todos los medios aceptables en derecho, bien mediante convenio colectivo de empresa, bien mediante su negociación individual en el contrato de trabajo o por acuerdo individual. Igualmente nada impide que el acuerdo con la empresa tenga carácter general, incluyendo todas las activaciones que el trabajador RV pueda tener en el futuro, cualquiera que sea su duración, bien individualmente, mediante autorización singular de todas y cada una de las activaciones del trabajador RV, bien con carácter mixto, autorizándose todas las que anualmente y a priori tuvieren una duración determinada, pero exigiendo el acuerdo expreso para las que superasen dicho horizonte temporal. El apriorismo expresado no es baladí, pues pueden darse casos -y de hecho ya se han dado en España- en los que por motivos ajenos a la voluntad del RV la activación se ha extendido mucho más allá del período inicial de siete días, debido a lesiones sufridas en acto de servicio y que tardaron meses en curar.

Lo que finalmente es importante criticar es la desafortunada forma elegida por el legislador para expresarse, pues puede dar la sensación que el previo acuerdo con la empresa se refiere al carácter retribuido o no del permiso, o a la reserva de puesto de trabajo y cómputo de antigüedad de la suspensión del contrato, es decir al modo del disfrute, en lugar de hacerlo al momento temporal del disfrute del mismo. Entendemos que el propósito del legislador ha sido el de atemperar el impacto que la ausencia del trabajador RV tiene sobre la actividad de la empresa al obligar a ambos a ponerse de acuerdo sobre el cuándo del disfrute, de modo que aquélla se produzca en el momento temporal que menor impacto tenga sobre la actividad productiva. Por tanto no quedaría al arbitrio de las partes el determinar el modo del disfrute del permiso o la suspensión, cuyas características esenciales habrían sido fijadas por ley, y resultarían indisponibles por las partes, sino tan sólo la oportunidad del mismo. Por tanto en ambos casos el previo acuerdo con la empresa permite al empresario aceptar o no la activación de sus trabajadores, y le otorga voz en el cuándo del permiso o la suspensión, pero de acordarse cualquiera de éstos debe hacerse con las características esenciales queridas por el legislador: reserva de puesto de trabajo y cómputo de antigüedad en la suspensión del contrato, y ausencia retribuída en el permiso formativo. De entenderse de otro modo, y dada la posición de superioridad jurídica que en la negociación individual el ordenamiento laboral presume en el empresario respecto al trabajador, escasos o nulos serían los acuerdos en los que se mantuviesen estas características, pues el empresario preferiría otorgar permisos no retribuidos en todos los casos, negar el cómputo de antigüedad o ignorar la reserva del puesto.

En el caso de los funcionarios al servicio de las Administraciones Públicas, la Ley ofrece también dos soluciones. Para el caso de la actividad formativa del Reservista Voluntario, sea ésta con motivo de su formación inicial, o se trate de alguna de las activaciones de formación (incluídos cursos específicos para RV), la Ley determina que deberán considerarse como permisos de los regulados en el artículo 48 del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP). Es ésta tambíen una redacción desafortunada, pues al acudir a dicho artículo 48 EBEP nos encontramos con hasta once (11) supuestos de concesión de permisos a los funcionarios públicos, algunos de los cuales producen una reducción de retribuciones, y otros de los cuales no. Alguna Administración Pública ha considerado y creemos que acertadamente que el permiso del funcionario que es activado para formación o curso de RV entra dentro de la categoría de permiso para el cumplimiento de un deber inexcusable de carácter público o personal del art 48.k EBEP. No olvidemos que si bien esta interpretación podría ser cuestionada antes de la entrada en vigor de la Ley de la Carrera Militar, en la que podía renunciarse a las activaciones, a partir de la entrada en vigor de ésta no parece posible renunciar injustificadamente a las activaciones ya publicadas en el BOD como ocurría antes del 2008, si bien habremos de esperar al nuevo Reglamento de Reservistas para conocer el rigor con el que se castigará al incompareciente injustificado a su activación. En cualquier caso, y por analogía con el tratamiento dispensado a los trabajadores por cuenta ajena, si a éstos se les reconoce el carácter retribuído del permiso formativo del RV, el mismo tratamiento debemos dispensar al empleado público y su permiso también debe llevar retribución.

Finalmente, para las activaciones cuyo propósito sea el prestar servicio en las UCOs del Ministerio de Defensa, el funcionario de carrera que sea activado por este motivo pasará a la situación de servicios especiales cuyo régimen regula detalladamente el artículo 87 del EBEP.

Con este nuevo régimen jurídico introducido por la Ley de la Carrera Militar si bien el Reservista Voluntario puede seguir utilizando sus períodos de vacaciones para realizar sus activaciones, permaneciendo la empresa u organismo público ajeno a su condición -no olvidemos que nada obliga al trabajador a informar al empresario de su compromiso como Reservista Voluntario-, se pasa a regular y tutelar formalmente la situación y protección laboral de los que escojan comunicar su situación a su empleador.

Puedes seguir la discusión de este interesante artículo a través del siguiente enlace.




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Competiciones y RAIDS de veteranos

El Observatorio de las Fuerzas de Reserva publica una interesante reflexión del COL D. Joaquin Aguirre Scandella, Segundo Jefe de la Oficina General de Reservistas, sobre el papel de las competiciones de veteranos de las Fuerzas Armadas en la formación militar de los Reservistas, llamando a la cautela ante el contenido de estas competiciones.

Las manifestaciones públicas de los responsables doctrinales de la Reserva Voluntaria española son siempre ocasión de conocer el enfoque concreto de política de defensa que el Ministerio de Defensa ha adoptado respecto al camino de la Reserva Voluntaria. Por su interés, y por lo acertado de sus comentarios, reproducimos parcialmente dicho artículo e incluímos un enlace a la página original.

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Studeo et Laboro: El Guión de la Reserva Voluntaria

Distintivo oficial de los Reservistas Voluntarios españoles aprobado por Orden MinisterialDesde estas líneas debemos agradecer a la Oficina General de Reservistas (OGRE) el interés mostrado en hacer que los Reservistas Voluntarios de España pudiésemos disfrutar de un escudo y guión de la Reserva Voluntaría técnica y heráldicamente perfecto.

La OGRE buscó la ayuda del TCOL CGA D. Jose Antonio Crespo-Francés y escritor, probablemente lo mas parecido que tenemos en España al Institute of Heraldry del US Army, para que diseñara un Guión representativo de los Reservistas Voluntarios. El guión, que permanecería custodiado por la OGRE, participaría en todos los actos en los que los Reservistas Voluntarios participasen como tales, previéndose su presentación oficial durante los actos con motivo de la festividad del 12 de octubre.Distintivo de la Oficina General de Resevistas

El escudo de los Reservistas Voluntarios intenta capturar la esencia del compromiso de los Reservistas Voluntarios españoles, unos civiles que adquieren un compromiso de disponibilidad con las Fuerzas Armadas para aportar sus conocimientos civiles cuando sean requeridos. El escudo de los RRVV, que éstos portan siempre sobre su guerrera, aúna la tradición heráldica española con los elementos específicos de esta figura de reciente creación. Así sobre el escudo RRVV observamos un campo ajedrezado, que representa el mundo civil del que provienen los RRVV, campo que se funde con otro de color gules o rojo, el color tradicional que siempre ha representado a la milicia en la tradición heráldica española. El fundido entre lo civil y lo militar no ocurre de forma nítida, mediante una línea recta, sino que ambos se mezclan entre si. El campo de gules representando lo castrense entra sobre el campo ajedrezado representando el mundo civil mediante lo que en heráldica se denomina un almenado. De este modo se simboliza la unión de lo militar con lo civil, y viceversa, propia de los Reservistas Voluntarios. Sobre estos campos o cuarteles se superponen sendas espadas, una de ellas orientada hacia abajo -la que se sitúa sobre el campo ajedrezado de lo civil- denotando sumisión a o ausencia de jurisdicción sobre, mientras que la espada sobre el campo de gules de lo militar apunta hacia lo alto, denotando jurisdicción, actitud activa o de guía. Sin embargo las dos espadas están a la misma altura. Ambas representan la unión entre lo civil y lo militar, en un símil de cómo el reservista se somete voluntariamente a lo militar, para servir y dirigir su acción en lo castrense, poniendo a disposición del estamento militar su lex artis civilis. Sobre ambos cuarteles y en lugar de preminencia heráldica se situan tres franjas con los colores nacionales de España: el rojo y gualda. Como curiosidad hay que señalar que en el diseño original del escudo estas tres bandas tenían todas el mismo ancho, pues no representan una bandera -las banderas, cuando aparecen en heráldica, ocupan otro lugar en el escudo de armas- sino simplemente los colores nacionales. Por razones que desconocemos alguien interpretó que dichas bandas debían tener las proporciones que tiene la bandera de España -en ésta la franja gualda tiene el doble de ancho que cada una de las franjas rojas- y así aparecieron en el escudo final, aunque éste no era el popósito inicial.

Guión de los Reservistas VoluntariosEl Guión de la Reserva Voluntaria que ahora ha sido adoptado oficialmente está timbrado por la Corona Real, y en su parte de abajo aparecen dos cartelas con sendas inscripciones. La primera de ellas reza RESERVISTAS VOLUNTARIOS, mientras que la segunda incluye la leyenda STUDEO ET LABORO, en alusión a la aportación del reservismo voluntario. Todos estos elementos se superponen sobre una Cruz de Borgoña en oro. La Cruz de Borgoña es una representación de la Cruz de San Andrés en la que los troncos que forman la cruz aparecen con sus nudos en los lugares donde se cortaron las ramas. Este emblema ha sido incluido en los escudos de armas y en las banderas de España, tanto de tierra como de mar, desde 1506, época de su introducción con la guardia borgoñona de Felipe el Hermoso, hasta nuestros días.

A su vez, el escudo de armas de la Oficina General de Reservistas lo forman el distintivo de reservista, timbrado por la corona Real, y acolado sobre las insignias militares del empleo correspondiente al generalato.

Sin duda hay que agradecer a los miembros de la OGRE que hayan realizado el esfuerzo de dotar a la Reserva Voluntaria de unos emblemas y distintivos con tan claro y nítido significado. Estos distintivos enlazan la formación civil del Reservista con su aportación a las FAS, dibujando de forma sencilla todo lo que significa la Reserva Voluntaria y presentan una factura heráldica impecable. Sin duda enhorabuena.


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La Reserva Voluntaria no es una imposición de la OTAN

Está muy extendida, entre los RV, la idea de que la Reserva voluntaria fue una imposición externa, de la OTAN o de no se qué otra entidad. Nada es menos cierto.

Coronel Joaquin Aquirre Scandella
2º Jefe de la OGRE
El mito de que la Reserva Voluntaria fue una imposición de la OTAN a España, que nuestro país sacó adelante a regañadientes por fin es desmentido categóricamente por el Coronel 2º Jefe de la OGRE, cuando se cumple el cuarto aniversario de la primera convocatoria de Reservistas Voluntarios, en declaraciones incluídas en una entrevista concedida al Observatorio de las Fuerzas de Reserva Militar que puede leerse íntegra a través del enlace anterior. El Coronel Aguirre habla del futuro de la Reserva Voluntaria, del futuro Reglamento de Reservistas que deberá ver la luz durante el año 2008, y manifiesta su deseo de ver más Reservistas Voluntarios en misiones internacionales.

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Crónica de una activación en la Armada Española

Por su interés para ilustrar al lector sobre los cometidos que los Reservistas Voluntarios pueden desempeñar en las FAS, reproducimos aquí la crónica de una activación de cinco días en la Armada Española publicada en Internet por un Reservista Voluntario de la Armada Española. Este Reservista, que firma su crónica como Leñanza, es en su vida civil funcionario del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA), prestando sus servicios embarcado. El texto original puede verse aquí.


CRÓNICA DE UNA ACTIVACIÓN EN LA ARMADA ESPAÑOLA

Lunes Dia 1

Como lo prometido es deuda, aquí os relato algo sobre la semana de activación en la que he disfrutado de este período como si me fuera la vida en ello y es que cuando cuentas con tan poco tiempo para servir en el compromiso adquirido con nuestras Fuerzas Armadas en general y con la Armada en particular, todos los minutos cuentan.

Comenzar diciendo que desde casa tenía mas o menos arreglado el asunto del hospedaje o al menos así lo creía yo puesto que hacía un mes que contacté con el Suboficial Mayor del Arsenal para que supiera directamente que iba a ir para allá destinado a partir del lunes de la fecha de mi alta.

A la llegada resultó que no se encontraba allí el mismo Mayor con el que hablé por encontrarse de vacaciones y nadie sabía nada, ni en el mismísimo Detall tenían noticia de mi embarque. Uniformado de blanco y un tanto mosca por la falta de previsión resultó que en pocos minutos la "Maquinaria de Marina" se puso en marcha e improvisando todo a la perfección a base de órdenes, llamadas, mensajes y demás, al cabo de un momento todo se había solucionado y como si nada. En el BOD aparecía mi nombre con mi activación y eso era suficiente para que todo funcionara.

Al momento me asignaron una plaza en la Residencia de Suboficiales del Arsenal y rápido a presentarme al Ayudante Mayor.

Me recibió el Ayudante Mayor accidental por encontrarse el titular de vacaciones, resultando ser el que ejerce de jefe de prácticos y del Tren Naval. Inmensa suerte la mía pues al preguntarme en que trabajaba, de inmediato, me asignó a su destino habitual como suboficial de Maniobra y Navegación junto al resto de contramaestres del Tren Naval del Arsenal de Cádiz.

De allí directamente al despacho del Almirante en el edificio principal. Entrada, y a unos cuantos pasos frente al mismo, discreto taconazo y a la orden de V.E. Sr. Almirante. Presentado por el Mayor (que gran labor la de estos suboficiales) me recibió con un caluroso apretón de manos, lo que agradecí pues aunque uno ya no es un chavalillo, el que el Almirante te reciba de ese modo siempre es de agradecer. Charla distendida por su parte, que por la mía solo era un intento de disimular la intimidación que siempre supone no pecar de charlatán con el ALARDIZ pero sin ser tan parco en palabras que pueda parecer descortés o peor aún, “gilipoxas”.

Una vez terminada la presentación, al destino. Iba a conocer a los que durante una semana en adelante y a partir de ahora en mis activaciones serán mis compañeros. Me cambio a uniformidad de trabajo en mi camarote asignado en la residencia del Arsenal (que por cierto está mejor que la general) y me marcho hacia mi nuevo destino.

Presentación al comandante Práctico de guardia que según decía mi cara le era familiar, que me había visto antes. No en vano es buen amigo del compañero Raider además de ser amigo de un Jefe Regional de Aduanas preguntándome si había asistido a la II Regata de Reservistas lo que nos permitió conversación para rato.

De ahí al muelle y al pañol de contramaestres donde en corro nos fuimos presentando mutuamente, entre todos, pues aún existiendo una mayoría de subtenientes, todos patrones o maquinistas de los remolcadores, al ser un destino "relajado" en cuanto a las formas la cosa fue muy distendida y amistosa.

Apretones de manos y nombre, nada más. Charla general para contarnos curiosidades. Que si para cuanto tiempo vengo, si había embarcado antes, si estaba loco, que para tan poco tiempo mejor no me hubiera cambiado de uniforme para así hacer ya la despedida. Pero todo en un tono de humor, camaradería, respeto y un punto de admiración por mi parte por encontrarme entre tanta veteranía con el orgullo en la guinda al hacer que me sintiera uno más entre ellos.

De momento parece que hoy no íbamos a trabajar. Es verano y como tal el trabajo baja mucho en cuanto a barqueo se refiere que es nuestra labor. Las empujadoras las gobiernan los cabos y para remolcadores que sería mi trabajo no iba a haber nada hasta el jueves en una salida a Rota para algo que no contaré por estimarlo confidencial. Aprovecho de ese modo para acercarme a arreglar el tema del pase para el coche, el comedor, algo en vestuario, etc.

Cuando regreso de nuevo al muelle no queda mas que un marinero que con el tratamiento adecuado hacia mi como suboficial me comenta que han ido todos a la camareta o a la cantina del puerto (el famoso Toscano) pues tocaba descanso para el desayuno. Decido acercarme a la camareta de subos y como uno más me pido un café que cuando voy a abonar resulta que ya lo tenía pagado por uno de los subtenientes del destino. Doy las gracias y me lo apunto para hacer lo propio en la próxima ocasión. Son una de tantas cosas que me han hecho sentirme bien recibido y acogido en el grupo. Y eso que solo llevaba allí un par de horas.

Pues como iba diciendo me vuelvo al destino acompañado, o mejor dicho acompañando, a los suboficiales del Tren Naval. Una vez allí hacemos corro a la espera de que salga algo. Un traslado, una recogida de residuos, un remolque. Es lo habitual. Llegas al destino a primera hora y revisas en el tablón los barqueos asignados a cada uno. Si no hay nada, permanecemos en Stand By por si surge algo hasta la hora de salida.

Para ellos es un día más de rutina (y lunes para más señas) para mi una satisfacción poder compartir y departir con estos grandes profesionales. Hablamos de trabajo, de destinos, de conocidos comunes, de historias en la mar, arreglamos un poco España y terminamos hablando de comidas.

Así llegamos a la hora de salir, las 14:00 por ser verano. Como no hay previsión de salida a la mar, todos a casa. Eso el que pueda, pues yo iré al comedor de suboficiales y luego a descansar a mi camarote, que aunque no se haya hecho hoy gran cosa en el destino, llevo desde las 05:00 de imaginaria por tener que desplazarme desde mi ciudad, con todo listo, para estar a las 08:30 en el Arsenal.

La comida correcta y completa, servida por marineros de la especialidad de Hostelería y Alimentación. Más intercambio de impresiones con los suboficiales de la mesa, esta vez de distintos destinos. Tres de ellos serán compañeros de residencia durante toda la semana pues están de paso para la supervisión de las obras de construcción del nuevo buque Cantabria. Otra vez sorpresa por su parte. No les cuadra que un funcionario, pudiendo quedarse en casa a descansar, prefiera compartir su tiempo para servir en la Armada. Piensan que algo material debo sacar yo de esto. Les explico que a mi lo que me gusta es la mar, que por eso estudié náutica y que luego embarqué en pesca, ingresé en la Armada para querer hacerme especialista como ellos, pero que cuando salieron las oposiciones para las lanchas de Aduanas donde ya trabajaban muchos de mis compañeros de la escuela y antes de la firma de contrato vi la ocasión de cambiar a otro trabajo muy atractivo, por lo que opté por la vida civil. Ahora con la Reserva Voluntaria tengo la oportunidad de volver a la Armada ya como suboficial y así lo he aprovechado. Parece que eso lo entienden un poco mejor.

Al término de la comida me despido de los presentes hasta mañana. Tiro para el camarote de la Residencia de Suboficiales a ordenar uniformidad y enseres particulares. Es mediodía, pero al fin caigo muerto de sueño en el catre aunque feliz por encontrarme donde me encuentro. Gran siesta que creo que me he merecido y me hace falta.

Mañana si puedo, un poco más que ahora me voy p'a la mar.

Por la tarde no quedan en La Carraca ni las moscas. Todo se paraliza. Resulta incluso un tanto inquietante. Pero aún así es muy agradable pasear por sus calles e instalaciones. Tienes esa sensación de encontrarte en un lugar donde se vivió una mejor época, más gloriosa, y como tal, quien tuvo, retuvo.

Su puerta del mar me lo hace recordar:

-TU REGERE IMPERIO FLVCTVS HISPANE MEMENTO-
(RECUERDA ESPAÑA QUE TU REGISTE EL IMPERIO DE LOS MARES.)

Decido hacer unas compras en el pueblo antes de llegarme a Cádiz pues voy a aprovechar las tardes para dar clases de vela ligera en la Escuela Elcano de esta ciudad. Cuando estudié náutica solo me dieron mucha teoría y como estimo que no hay mejor forma de hacerse con los fundamentos de la vela que practicando a través de su deporte de "base", aprovecho las tardes libres de mi activación para completar esta formación. Sería una buena recomendación para todo aquel reservista de la Armada que no haya tenido contacto previo con la mar.

Ceno en la calle y, temprano, regreso a la residencia.
A dormir que el martes sin saberlo me esperaría un gran día.

(De momento hoy poca cosa, que tengo que hacer. Luego quizás más)



Martes, segundo día de activación:

Me levanto sobradamente temprano para asegurarme no llegar tarde.

Arreglo y ventilo el camarote pues aunque el servicio, una contrata civil de limpieza y mantenimiento para todo el Arsenal, lo hará todos los días, no me gusta que me consideren un animal de bellota. Orden y limpieza son virtudes inherentes al militar.

Desayuno rápido y oportuno para un desquite con el subteniente que me invitó ayer al café. Dejo pagado el suyo y el mío y me marcho al destino.

Soy de los primeros en llegar. Procuro ser impecable en cuanto a diligencia y disciplina pues al ser reservista es muy probable que todas las miradas se centren en observar estos detalles por lo que determino adoptar esta tónica durante toda la semana.

Van llegando puntuales todos los compañeros suboficiales y la marinería. Un señor no muy mayor vestido de paisano al bajarse del coche me mira extrañado y me saluda directamente con un sonoro buenos días al que yo respondo igualmente, aunque por si acaso, acompañado de un discreto saludo en firmes con leve inclinación de cabeza al no tener puesta mi gorra en ese instante.
Acierto. Resulta que cuando se viste de uniforme compruebo que es el Comandante Práctico de guardia de ese día. Me presento a él en su despacho según el protocolo reglamentario.

-Da usted su permiso, mi comandante.

-Si, adelante. Me responde en un tono en el que detecto cierto buen humor.

-A sus órdenes mi comandante, buenos días. Se presenta el Sargento Reservista Voluntario Fulano de Tal para ejercer la activación de.

-Ah, que eres reservista, -me interrumpe de forma coloquial- ¿Cuanto tiempo vas a estar?

-Una semana, mi comandante.

-Pero en una semana no hay tiempo de que aprendas a hacer nada y mucho menos de que puedas colaborar en algo. En fin, a ver que podemos darte para hacer.
¿En que trabajas?

-Soy Patrón Mayor de Cabotaje y actualmente estoy embarcado de dotación en las lanchas de Aduanas como funcionario de Vigilancia aduanera, mi comandante.

-Ajá. Pues en ese caso ya que hoy no hay remolques que hacer, daré orden para que te embarques con la tripulación de servicio del Remolcador Y-125 y que el patrón te enseñe a manejar el sistema Voith-Schneider. Así practicas con el barco que te vendrá bien en lo sucesivo.

-Lo que usted ordene mi comandante. Muchas gracias. ¿Manda alguna cosa más?

-Nada. Quédate por aquí que salís dentro de un rato.

-A sus ordenes mi comandante, buenos días.

Intento disimular, evitando sonreír, el orgullo tan grande que me embarga pues en ese momento no quepo en mi de gozo. Un comandante Práctico ha confiado plenamente en mi, un suboficial Reservista Voluntario, para que pueda manejar en prácticas nada menos que el remolcador más moderno de la flota con sistema de propulsión cicloidal. Todo un lujo que no iba a desaprovechar y que por ello merecía la pena ser activado aunque fuera tan solo por ese día.

Salimos a navegar. El patrón, un amable brigada bastante paciente me da unas nociones, hace unas evoluciones con el barco y me espeta;

-Todo tuyo.


Me pongo a los mandos y compruebo que es mucho más fácil de lo que creía. Solo hay que cambiar el "camón" de la cabeza. Acostumbrado a barcos con doble eje o turbinas esto no tiene nada que ver, pero cuando te pones a ello y vas apreciando las reacciones acompañado de las indicaciones del patrón, me hago pronto con el barco.

Atraco, desatraco, hago paralelos perfectos (no por pericia sino por la capacidad maniobrera del sistema Voith), practico paradas de emergencia, evoluciones sobre el eje. El sistema es capaz de contrarrestar la corriente que puede ser de enorme intensidad por tratarse de los caños (La Clica y La Carraca) quedándonos parados en el sitio. Salimos hacia la bahía y regresamos para atracarlo en su muelle habitual.

Recibo una amistosa palmada en la espalda por parte del patrón. La cosa no ha debido ir mal. Incluso me indica como le gusta a cada práctico que hagamos los trabajos. Suena a que en su cabeza ronda el que en próximas activaciones podría hacerlos. Me siento muy reconfortado por ello, aunque sinceramente no estoy convencido ni de que eso sea cierto ni de estar preparado con solo un par de horas de prácticas.

Una vez de vuelta, en el despacho del Tren Naval, el resto de compañeros me pregunta como me ha ido y me animan para que en próximas prácticas lo pueda hacer mejor. La verdad es que no necesito ánimos, con lo que estoy viviendo tengo el orgullo por la galleta, pero aun así agradezco enormemente la acogida que me están brindando entre todos.


Un sargento 1º, con el que entablo cierta amistad por ayudarme bastante a informarme sobre los detalles del destino, me invita a acompañarle al día siguiente a llevar una gabarra a Puntales para abarloarla a los hidrográficos allí atracados y recogerla el jueves. Se trata de una embarcación bastante lenta y poco marinera por lo que le solicita a su vez a otro brigada que estará de patrón de servicio al día siguiente, que le haga el favor de remolcarlo con el Y-125 pues parece que el Levante entrará fuerte y se nos puede complicar bastante tanto el trayecto como el atraque. Como no podía ser de otro modo acepto de buen grado. Ya que voy a estar solo 5 días, que menos que en ese tiempo me apunte a todos los trabajos que salgan.

El día transcurre ya tranquilo, con lo habitual. Desayuno con los compañeros en el Toscano (Peinado se llama ahora). Charlas sobre los distintos trabajos o destinos, curiosidad por mi trabajo civil, arreglamos el mundo otra vez o comparamos hipotecas. No dista nada de cualquier trabajo donde un grupo de compañeros tienen que compartir tiempo y espacio en armonía. Todo ello a la espera de que surja alguna salida o algún mantenimiento rutinario.

Con la marinería no tengo mucho trato. Ya tuve ocasión de escuchar la vez anterior, -cuando mi Formación Específica-, algún comentario sobre como veían la Reserva Voluntaria y su opinión sesgada sobre el intrusismo de los Reservistas Voluntarios. Le dejé claro, sin aspavientos ni acritud, que yo ya trabajaba en la mar cuando él aún vestía pañales y que no me consideraba un intruso en la Armada, si el Estado, al que él y todos nos debemos, me consideraba Suboficial de la Misma. Así que con ellos solo el estrictamente laboral. Alguna pregunta sobre donde puede estar esto o aquello y nada más. Creo que es lo mejor al ser los únicos a los que se les puede notar algo de "pelusa" por ser suboficial reservista. Y eso que en esta ocasión en ningún momento he recibido un mal detalle de desaire, desdén, mala cara o comentarios por su parte. Al contrario, con el tratamiento debido a un suboficial cualquiera, que es lo que soy esta semana y así me trata todo el mundo. Por mi parte, el que dicta la buena educación y las RROO. Así de fácil. No es plan de llegar allí creyendo que ser suboficial reporta derechos para el despotismo o la mala educación con los subordinados. El mejor mando es el que se gana a su gente con el respeto. Respeto ganado sencillamente por querer hacer más y mejor que el primero. Por eso intento fijarme como trabajan los mejores compañeros y procuro aprender de ellos.

Terminamos y al comedor de suboficiales a compartir mesa y mantel con el resto de la plantilla. Hasta mañana, que pasaría por el Ecuador de esta activación.


DIA 3 Miércoles, 3er día de activación:


Como me propuse, me levanto un cuarto de hora antes de lo necesario para tener margen de sobra por si algún contratiempo pudiera retrasar la entrada al destino. Nunca se sabe, una mancha en el uniforme, una necesidad de última hora.
Me cuido mucho de no "destacar" en cuanto a faltas de policía, retrasos o relajamientos en los tratamientos con los superiores. Donde fuere hacer lo que viere es la premisa que mantengo y que funciona en estos casos. No pecar de relajado pero tampoco ser un prusiano que agobie con su tensión a todos los que me rodean. No querer ser protagonista de nada pero tampoco pasar como invisible.

De nuevo llego de los primeros. Siempre hay algún marinero o suboficial ya en el destino comentando tranquilamente las noticias de los diarios pues existe una televisión en la sala que ameniza un poco las largas horas de espera de los movimientos del Tren Naval. Van llegando el resto de compañeros y el que me invitó a acompañarle a trasladar la gabarra -que para mi es una orden-, al verme uniformado de trabajo (camisa blanca) me dice que de ese modo no me recomienda ir pues se trata de una embarcación auxiliar dedicada a la recogida de residuos de hidrocarburos y como tal lógicamente no mantiene la limpieza habitual de los buques de la Armada. Debería vestir con faena de embarque, que no dispongo pues no fuimos equipados con ella cuando nos suministraron la uniformidad. Me informa que son prendas que se suministra solo a los destinos de embarque y que lo correcto será que solicite un certificado como destinado en el Tren Naval para dirigirlo a vestuario y así me equipen con lo necesario. Mañana me pondré a ello, hoy al menos me dejarán una camisa azul de verano para hacer el traslado. Otra ocasión más de comprobar el compañerismo que hay en este destino.

Marchamos. La gabarra se encuentra atracada al costado nada menos que del J. S. Elcano. Tenemos que pasar a la misma embarcando a través de él. Saludo su bandera en la plataforma de la escala, acto seguido saludo al oficial de guardia. Pisar la cubierta de este buque siempre me hace sentir emoción. Saltamos por el costado de babor a nuestra gabarra. Vaya diferencia. Aún así es nuestro trabajo y para mi es todo un honor colaborar en el barqueo del Arsenal.

Arrancamos y los marineros amarran por corto nuestro costado de babor al Y-125 para navegar abarloados al mismo. Uno de ellos, argentino, se me presenta con la fórmula oficial, para él soy un nuevo suboficial en el destino y ejerce el protocolo que mandan las RROO al que respondo con el saludo reglamentario, una breve charla y un apretón de manos. El resto de la marinería, españoles, pasan un poco más de mi. Cosas de la tierra supongo.

Una vez realizada la maniobra de desatraque y libres en el cruce de la Clica, embarcamos en el remolcador para hacer en el mismo el traslado a Puntales. Continúo observando como maneja el patrón los mandos del sistema Voith y las reacciones del barco para no dejar de aprender. Navegamos hacia la base con fuerte viento de Levante previsto desde ayer en los partes, con lo cual, ahora a la ida, lo llevamos de popa. Gracias a que nos remolca el 125 podemos hacer 5 nudos y medio. Con la gabarra sola por lo visto no hubiéramos superado los 3’, sobre todo a la vuelta, con la mar y el viento de proa. Compruebo que el casco de la misma no difiere mucho de una caja de zapatos y ofrece gran resistencia al avance cuando hay cierto mal tiempo.

Al llegar nos abarloaremos al Rigel. El viento a arreciado bastante pero la maniobra de atraque dirigida por el remolcador se hace como si nada. Una vez amarrados y antes de saltar a este buque hidrográfico me llevo la grata sorpresa de encontrarme con un marinero conocido por muchos compañeros de este foro. Fue compañero de promoción como suboficial reservista y una vez obtenido el empleo tomó la decisión de hacerse marinero profesional. Cosas de las modernas Fuerzas Armadas. Puedes pasar de Sargento a Marinero en cuestión de días. Me alegro por él pues además lo veo contento y animado con su nueva situación.

(...) como iba diciendo, atracamos al costado del Rigel donde saludo a este antiguo compañero Reservista Voluntario de promoción que ahora es marinero profesional. Sorpresa y alegría mutuas. Formalizó la situación animado por lo que gracias a la Reserva Voluntaria ha podido conocer de la Armada ya que aun tiene edad para ello aunque se lamentaba precisamente que debido a su edad no podrá presentarse ya a ninguna promoción de ascenso a suboficial. Pertenecerá a la marinería lo que le convertirá en un gran marinero y cabo profesional de los que tanta falta hacen en la Armada.

Acto seguido me hace seguirle hasta su suboficial de destino, un sargento salido supongo de la última promoción -la que coincidió con la nuestra en la ESUBO- para presentarnos. Este me ofrece su mano a modo de saludo pero al oír que soy Reservista Voluntario me la retira sin más, con cara de pocos amigos, para, sin decir otra palabra que adiós, largarse por un pasillo como si hubiera tratado con un infectado. Es la única nota discordante de esta activación que no merece más atención pero que da una idea de lo que para algunos profesionales supone la Reserva Voluntaria. Sobre todo los más jóvenes, los de las últimas promociones de suboficiales o las próximas que vendrán. Imagino que piensan que se les complica el acceso a los que quieren promocionar a suboficial, lo que no es cierto pero respetable, o aun peor, les molesta ver sargentos de 15 días de formación cuando ellos llevan años de esfuerzo para acceder a este empleo, lo que es comprensible y podría remediarse por un lado con más información sobre los fundamentos de la Reserva Voluntaria pero sobre todo con más formación y especialización por parte de los Reservistas ya que es el gran escollo donde coincidimos todos. Otra piedra importante es la selección. Muchos opinan no sin razón que se ha permitido acceder a la Reserva Voluntaria demasiado fácilmente, que debía endurecerse el acceso a Reservista en el sentido más castrense y seleccionar al personal para cada destino según su profesión. El abogado al gabinete jurídico y el bombero a la brigada contraincendios.

No le doy más importancia al hecho anterior y decido olvidar el asunto sin mayor trascendencia para mi.

Mis compañeros me llevan a la camareta de suboficiales del Rigel pues allí nos esperan los suboficiales más veteranos del buque para invitarnos a un café. Hablamos mientras los marineros conectan las bombas de achique a la gabarra que se quedará al costado toda la noche para regresar a recogerla a la mañana siguiente. Existe gran camaradería entre todos y como siempre me hacen preguntas sobre la Reserva pues tienen un desconocimiento general en cuanto a la misma. Desembarcamos para acercarnos a la base ya que tienen que arreglar algunos papeles en el edificio principal lo que aprovecho para invitarles a tomar algo en la cantina del mismo. Seguimos allí contando anécdotas de la Marina, suyas claro está, que por mi parte solo escucho y disfruto pues, quitando algo sobre mi lejano paso por la ETEA o mis actuales relaciones laborales con la Armada en cuanto a cursos de formación, poco puedo contar. Terminamos al punto de regresar a nuestro remolcador cuando ya tiene arrancados los motores y zarpamos no sin antes despedirme de los compañeros que tan amablemente nos han tratado en su barco.

De regreso a La Carraca el viento ha arreciado aún más. Hay temporal de Levante en el Estrecho recalando en Cádiz con gran fuerza. El remolcador ni lo nota, no solo porque estamos dentro de la bahía y la mar no se levanta tanto como fuera, sino porque es realmente un barco muy marinero. Siempre me gustaron las “hechuras” de estos barcos, bajos, redondos, pero con una proa muy alzada para empujar los altos costados de los buques protegiendo a su vez de la mar el castillo de proa.

Atracamos y al comedor para luego ir a descansar un rato pues hoy por la tarde intuyo que serán muy movidas las clases de vela.

No imaginaba yo lo movida que iba a tener esa tarde no tanto por las clases, que lógicamente fueron suspendidas por el temporal, sino por la mala noticia que me dieron desde casa al comunicarme que se había hundido el pesquero de un amigo mío en aguas del Estrecho desapareciendo nada menos que la mitad de su tripulación cuando regresaban de faenar. Un desastre para todo un pueblo como Barbate donde tanta gente ha dado su vida por la mar.


Jueves, 4º día de activación:

Después de un rápido desayuno en el Toscano donde ponen unos excelentes molletes con jamón, un día más llego temprano a mi destino. Hoy la noticia central en todos los informativos del televisor de la sala de guardia no puede ser otra que el naufragio del pesquero Nueva Pepita Aurora. Los comentarios de esta mañana en la improvisada tertulia de espera frente al televisor tratarán sobre el mismo asunto. Desde el “burladero” siempre se ve todo más fácil.

Van llegando todos y el sargento 1º me dice que van a por la gabarra, a lo que sintiéndolo mucho no podré acudir por tener que dedicarme a asuntos burocráticos para gestión de la uniformidad. Tendré que perder una oportunidad de trabajar en la labor del destino para conseguir que me proporcionen mi uniformidad de faena que de otro modo no podré obtener. Para ello he de llegarme a Detall a solicitar un certificado que acredite mi pertenencia al Tren Naval como documento indispensable para que en Vestuario puedan entregarme la uniformidad de faena especial de embarque por tratarse de un destino al que le corresponde dicha uniformidad. Para colmo lo tendré un poco más difícil pues parece que Vestuario permanecerá cerrado todo este mes por la llegada de los nuevos alumnos CAES de la Escuela de Suboficiales a los que tienen que proveer de uniformidad y por lo que solo atenderán peticiones de urgencia.

Lo comento con los compañeros del destino y estos dada su experiencia y veteranía me indican que mi caso es de urgencia ya que de otro tipo, con respecto a reparto, no pueden tener en Vestuario pues con la uniformidad que llevo no me aconsejan trabajar so pena de desgraciármela y como voy a estar tan poco tiempo allí, que mejor motivo que este para que me atiendan. Así lo comento con mucho tiento a la secretaria de vestuario que muy amablemente me invita a pasarme por allí a última hora para que puedan atenderme.

Cuando regreso de nuevo al muelle ya se ha marchado la tripulación a por la gabarra de Puntales. Tendré que quedarme en el destino toda la mañana conversando con el resto, lo que me serviría para informarme de cuestiones importantes sobre el trabajo o curiosidades del mismo, además hasta que no pasen mi certificado a la firma del Ayudante Mayor no podré recogerlo con lo cual hasta las 13:00, que más o menos es cuando suele firmar todos los documentos en orden, no podré solucionar nada.

A la espera de esto, la mañana transcurre de la sala de guardia al pañol de Contramaestres para mirar algunos trabajos que pueda haber por allí. Todo ello entre compañeros y camaradería. Me siento a gusto pues soy bien recibido y bien tratado por todos. Es gente muy bragada pero con una educación exquisita y un sentido del compañerismo muy alto. No es difícil estar con ellos y esto para uno que llega nuevo es muy de agradecer.

Es la hora de pasarme por el certificado y por la ropa. Cuando llego a Vestuario ya están formando los alumnos CAES en el rellano de fuera para embarcar en el autobús que les llevará de regreso a la Escuela. Son pocos, una brigada nada más, pues forman por secciones de las que hay solo tres. Me recuerdan con sus petates nuevos y sus cajas cuando fuimos de aspirantes a recoger nuestra uniformidad aunque nosotros no formamos para embarcar en el autocar ni nada parecido. Todo era más informal que en ellos lo que no me parece justo, ni por ellos, ni por nosotros. Si queremos ser militares, aunque a tiempo parcial, como aspirantes a tales nos debían haber exigido el mismo comportamiento en la Escuela. Y si alguno/a de los aspirantes no puede asumir esta responsabilidad y disciplina es que ha confundido su vocación.

Pero son cosas de estos tiempos y la Reserva Voluntaria, tal como está concebida aquí en España, no queda libre de ello.

Espero un rato en la puerta de la secretaría de vestuario después de saludar de nuevo a la Sra. Secretaria con la que hablé. Al rato, aparece el Sgto. 1º encargado del asunto con el certificado que les he entregado. Con un apretón de manos y un -sígueme- me lleva hasta la línea de reparto. Allí me proporciona solo las prendas más urgentes pues hay un error en el documento que me han dado en el Detall y de momento solo puede hacerme entrega de las camisas de verano e invierno y la faena ignífuga hasta que me hagan un documento nuevo, esta vez con la relación completa de la uniformidad desglosada por prendas. Recojo lo recibido, doy las gracias por atenderme “fuera de tiempo” y me marcho sin más que objetar pues no es cuestión de cargar a nadie cuando le están haciendo a uno un favor ya que lo suyo habría sido volver con el documento correcto. Mañana que me despediré pasando por el Detall le comentaré esto a la marinera que me lo hizo pues por hoy ya esta bien.

Vuelvo al destino y al rato regresan los que han ido a Puntales. Todo ha ido genial a pesar del Levante que aun continúa duro, gracias a que han ido con el remolcador. Al rato el jefe sale al pasillo.

-Señores hasta mañana- Se despide dando por concluida la jornada.

Todos recogemos y nos marchamos a nuestros asuntos. Yo al comedor de nuevo donde en la mesa ya somos una piña de compañeros, con tertulias muy interesantes sobre asuntos de la mar, de buques nuevos, o mejor, de los que ya son baja en la Armada, que tantas historias han guardado en sus cuadernas y de las que estos veteranos han sido protagonistas.

Me despido como siempre hasta mañana que será mi último día compartiendo mesa y mantel con ellos.


Viernes, 5º y último día de activación:

Hoy me levanto más temprano que estos días atrás. Tengo que ordenar y organizar mi petate para regresar a casa. No hay prisa pues anoche, antes de acostarme, dejé el trabajo adelantado. Me uniformo de trabajo convencional, camisa blanca y pantalón azul aunque con gorra béisbol en vez de blanca de marina que reservo para el de gala, el que dentro de pocas horas tendre que vestir para mis despedida del Almirante y mandos de destino.

Bajo a la camareta de suboficiales, hoy desayunaré aquí por ser mi último día dejando El Toscano para el tentempié de la mañana y así invitar a mis compañeros. Algunos ya saben que me marcho, otros se quedan sorprendidos al enterarse. Todos hablan del asunto de los reservistas y coinciden en que venimos para muy poco tiempo, temo que esto les parezca un paseo o unas vacaciones por nuestra parte y a la vista del tiempo que permanecemos es normal que lo piensen. La culpa no es ni de ellos ni nuestra sino del sistema. El Suboficial Mayor me apremia para quedar a las 12:00, de gala, en la plaza de armas frente al edificio del Almirante. Juntos entraremos de nuevo para despedirme del ALARDIZ.

Siento hablar de ellos o nosotros como si fuéramos dos partes enfrentadas cuando juntos tenemos el mismo sentimiento hacia nuestra Patria pero no encuentro otro modo para definir la diferencia entre los profesionales, permanentes, regulares, y nosotros los Reservistas voluntarios, militares a tiempo parcial, pues ya en la propia definición se encuentran las diferencias.

Vamos unos cuantos hacia el destino, soy el de menor empleo y más moderno y aún así me tratan como si hubiera estado destinado allí toda la vida. Un subteniente me insta a que cuando termine mi activación vaya a verlos a menudo para no perder el contacto. Dice que la camareta de suboficiales es mi camareta, donde se encuentran con muchos compañeros retirados que vienen por allí a saludar y tomar un café. Su invitación a visitarlos, ya como civil, es para mi todo un orgullo que no dejaré pasar. No en vano tengo que volver para recoger las prendas de uniformidad de embarque que me faltan y firmar el escrito de respuesta a una solicitud que he presentado. Pienso, y así se lo comento, que a partir de noviembre, o mejor, cercano a la Navidad podría ser buena fecha para hacerles una visita. En eso quedamos.

Una vez en el destino parece que el día estará tranquilo. Me comentan que es una fecha de poco trabajo pero que además es un destino que o lo mismo pasan días sin hacer nada o se presenta el trabajo a espuertas sin parar. Se ve que me ha tocado la primera opción.

Pasa el tiempo entre charlas con los compañeros. Al rato me vuelvo a encontrar en el muelle con el Suboficial Mayor que me avisa de un adelanto de planes. Tenemos que pasarnos media hora antes de lo previsto para despedirme del Almirante debido a que tendrá que acudir a la lectura de Leyes Penales en la ceremonia de entrega de mando a un Almirante del Ramo Industrial. Tengo que ir a cambiarme ya si no quiero tener que hacerlo a la carrera como cuando era un alumno de la ETEA.

Aprovecho antes para bajar algunas cosas al coche que tengo aparcado junto a la camareta en el parking techado para los residentes. Me cambio a gala y marcho sin prisa pero sin pausa a la cita con el Almirante.

De nuevo el mismo protocolo, presentado y ayudado por el Suboficial Mayor que hace de relaciones públicas, especialmente conmigo por mi falta de experiencia en estas lides. Procuro no olvidar que su tratamiento es de Vuecencia en vez de Usted, error muy común donde se incurre a menudo. Con mirada franca y directa me pregunta por mi activación y le respondo que ha sido una grata experiencia de la que me marcho con ganas de volver. El Suboficial Mayor menciona el poco tiempo que he estado y el Almirante responde que para otra ocasión es posible que pudiera venir por más tiempo. Me ofrece la mano, me despide hasta la próxima y salimos, no sin antes dedicarle un claro “a la orden de vuecencia Sr. Almirante”, que estimo ha debido resultarle correcto.

De allí marcho al despacho del Ayudante Mayor que igualmente me pregunta por como me ha ido. Coincide como todos en la falta de tiempo para realizar funciones debido a la corta activación que me han asignado. Junto con su secretario, el subteniente de Detall, concluye que solicitarán mi activación para más tiempo. Esperanza que todos tenemos puesta en que sea así. Termino y aprovecho para pasarme por la oficina para comentar a la marinera encargada el asunto de la documentación para vestuario. Toma nota y me emplaza a que le llame pasado un tiempo para indicarme si está todo y de ese modo no tenga que hacer viaje en balde. Así lo haremos, agradeciéndole al despedirme el detalle que ha tenido.

Paso por el destino para despedirme del Comandante de Prácticos. Coincide el mismo que me propició las prácticas con el remolcador. Hasta en esto voy a tener suerte pues así tengo la oportunidad de agradecérselo y despedirme como es debido. Vuelve a mencionar la cuestión de la falta de tiempo y espera que en una próxima ocasión me llamen para servir como mínimo durante un mes. Le indico que todo depende de lo que el destino proponga pues cree que el asunto les viene de arriba sin tener ellos nada que ver por lo que a partir de ahora parece que intentarán adelantarse solicitando mi activación. Ya veremos que ocurre. Concluida la despedida oficial decido cambiarme de nuevo a uniformidad de trabajo.

Es el momento de despedirme de los compañeros. Aviso de que voy a ofrecer una cerveza en la cantina pues al asistir los mandos a la recepción que se celebrará en el Ramo Industrial se adelanta una hora la salida. Muchos declinan mi invitación pero me lo agradecen igual, al vivir fuera y ser viernes es lógico que aprovechen el tiempo para el viaje. Apretones de manos y buenas intenciones para el futuro que esperamos esté cerca. Se marchan muchos pero quedamos algunos sin prisa a los que invito unas rondas siendo correspondido a su vez por ellos. El Toscano parece estar muy concurrido. Allí conviven marineros y marineras, suboficiales y mandos de todos los destinos pues es último día de la semana y se nota en los ánimos de todos. Es curioso el ambiente tan exótico de este lugar. Su decoración y la marinería de los buques del Arsenal, de tantos y tan diversos países latinoamericanos, -Juan Sebastián de Elcano sobre todo-, contribuyen a dar este aspecto de cantina portuaria y añeja de película. Todo el mundo parece estar contento. Pero ninguno tan feliz como el que les observa ya con cierta nostalgia al sentir la vuelta a la vida civil.

Brindo por mi regreso. Espero que sea pronto esta vez por más tiempo. Así sea.

Leñanza



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A un compañero caído

IN MEMORIAM

Germán Pérez Burgos, Cabo Caballero Legionario Paracaidista, Reservista Voluntario, cayó en el cumplimiento del deber junto al CLP Stanley Mera y el intérprete civil Roohulah Mosavi, como miembros de la misión ISAF en Afganistán, al activar el BMR en el que patrullaban una mina enterrada en el camino. Germán Pérez Burgos tenía 33 años y era natural de Badajoz, aunque vivía en Sevilla con su esposa y una hija de corta edad. Germán había servido anteriormente como MPTM en las filas de la BRIPAC, haciéndose Reservista Voluntario cuando se retiró del servicio activo. Sin embargo la posibilidad que la RESVOL le brindaba de vestir de nuevo el uniforme y realizar activaciones periódicas no fue suficiente para él. Su vocación de servicio era tan grande, que solicitó su reingreso como profesional en las Fuerzas Armadas, alistándose de nuevo en las filas de la BRIPAC. Su deseo de ser el mejor soldado de la Patria le llevó a buscar en todo momento el puesto de mayor riesgo y fatiga, en el que encontró la muerte junto al CLP Mera y el Sr. Mosavi.

Desde estas páginas, en la emoción del recuerdo a todos los caídos por España, queremos elevar una oración por el eterno descanso de sus almas, y entonar emocionados, una vez más, los gritos paracaidistas:

Sobre nosotros, Dios
Con nosotros, la victoria
En nosotros, el honor
Caídos Paracaidistas, ¡Con Nosotros!

Germán Pérez Burgos, caído en Afganistan (ISAF) en septiembre 2007, con su uniforme de Reservista Voluntario


Los compañeros y amigos de Germán y Stanley han preparado este vídeo, disponible a través de You Tube, con sus fotos.

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Aspectos Relevantes del modelo de Reserva en España

La revista Ejército en su número 788 (páginas 74 a 79) publica un interesantísimo artículo del General D. Bernardo Echepare en el que describe sus impresiones sobre lo que debe ser el modelo de la reserva voluntaria en las fuerzas armadas españolas. Lo significativo del artículo es que el autor ocupa actualmente la dirección de la Oficina General de Reservistas, que es el órgano de doctrina del Ministerio de Defensa sobre la RESVOL. El artículo es interesante no sólo por lo que dice, sino también por lo que no dice. Reproducimos a continuación algunos de sus párrafos, haciendo una lectura meditada del mismo:


Aspectos Relevantes del Modelo Español de Reserva Voluntaria


Por Bernardo Echepare Fernández. General de División. DEM.

La Revisión Estratégica de la Defensa, en la que entre otras previsiones se definen las características de las FAS españolas para el próximo decenio, recomienda profundizar en el concepto de reserva con objeto de establecer un procedimiento de obtención de los efectivos precisos para satisfacer las demandas de cada momento. En particular, recomienda el desarrollo de la reserva voluntaria que, además de proporcionar un mayor nexo de unión entre la Sociedad y las Fuerzas Armadas, permita en caso de conflicto la aportación de recursos suplementarios de forma gradual y proporcionada a la situación que se plantee.

Este criterio básico se recoge en la ley de Defensa Nacional (LO 5/2005) que, en su artículo 29.a, determina la forma en que se materializará la aportación de recursos humanos provenientes de la sociedad; [...] la incorporación adicional de ciudadanos a la Defensa se apoyará en el principio de contribución gradual y proporcionada a la situación de amenaza que sea necesario afrontar, en la forma que establezca la Ley, mediante la incorporación a las Fuerzas Armadas de los reservistas que se consideren necesarios.

La evaluación de la amenaza, en cada caso, corresponde al Gobierno que es quien dispone de los servicios de Inteligencia cuyo aporte de información le permite graduarla con el rigor que requiere un asunto de tal trascendencia. La proporcionalidad de la respuesta ha de determinarla igualmente el Gobierno que, entre otras acciones, podrá acordar la dimensión de la Fuerza que está dispuesto a emplear en cada momento y su modificación en función de la evolución del conflicto de que se trate. Es muy probable que estas decisiones se adopten en el marco de una actuación multinacional y que nuestro compromiso de aportación de fuerzas tenga como límite máximo el total de las que disponemos en nuestras plantillas.

No cabe duda de que el funcionamiento de estas fuerzas será continuado y que, tanto sus Cuarteles Generales como las Planas Mayores de las unidades y los servicios logísticos de apoyo habrán de reforzarse con personal para hacer viable esta continuidad.

Hasta aquí el artículo sigue un razonamiento impecable, desde la perspectiva de la doctrina vigente, el primer escalón de respuesta en caso de crisis ha de venir de la mano de las fuerzas profesionales en plantilla, sin necesidad de acudir a fuerzas suplementarias. Es el profesional de la milicia quien debe nutrir los recursos humanos necesarios para atender los compromisos inmediatos de la Defensa nacional. El reservista -a continuación el General Echepare hace un repaso a los distintos tipos de reservista- sólo debe ser utilizado en caso de emergencia. Esta configuración como recurso subsidiario es fundamental para entender el enfoque que en España se ha dado a la figura del Resvol.


Asi mismo, en caso de presentarse crisis muy graves que requieran el concurso de fuerzas superiores a las que disponemos será preciso afrontar una nueva situación que inevitablemente nos conduce hacia la «generación de fuerzas», salto cualitativo importante que, en términos de aportación de recursos humanos y materiales, requiere un tratamiento especial. La ley 17/99, de Régimen de Personal de las Fuerzas Armadas, reguló la aportación suplementaria de recursos humanos a las FAS estableciendo tres grupos de reservistas: voluntarios, temporales y obligatorios y determinando las condiciones de incorporación de cada uno de los grupos.


El acceso y régimen de los reservistas voluntarios se contempla en el correspondiente Reglamento de desarrollo de la ley y en él se explicitan sus características en cuanto a disponibilidad, nivel de formación, encuadramiento y utilización.

Conviene definir los perfiles de los tres tipos de reservistas ya que tienen aspectos que los diferencian y que condicionan su utilidad en situaciones de crisis.

• Un reservista voluntario está encuadrado en un Ejército o Cuerpo Común, por lo general, tiene una formación militar elemental, su incorporación / activación es voluntaria, siempre de acuerdo con su empleador, y su utilización está fuertemente relacionada con su profesión y sus capacidades civiles. Su «especialidad» es su profesión civil.

• Un reservista temporal tiene una especialidad fundamentalmente militar; acredita una formación militar de cierto relieve, en caso de llamada su incorporación es obligatoria; puede cubrir puestos de plantilla vacantes en las unidades o bien ser integrado en unidades formadas por reservistas temporales. La ley 8/2006, de 24 de abril, de Tropa y Marinería, regula una nueva figura, la del reservista de especial disponibilidad, que básicamente responde a este mismo perfil y cuya creación compensará, en parte, la probable desaparición de los reservistas temporales. [N del E: efectivamente el Anteproyecto de Ley de la Carrera Militar de noviembre del 2006 elimina esta figura con carácter definitivo.]

• Un reservista obligatorio es, en general, un civil sin formación militar que se incorpora a las FAS para ser instruido como combatiente con el objetivo fundamental de integrarse en unidades de nueva creación siguiendo un proceso de «generación de fuerzas». Su formación ha de permitirle desempeñar un puesto táctico de una Especialidad fundamentalmente militar.

Los planes de fuerzas que, para períodos de crisis, se elaboren por los Estados Mayores y que requieran de incorporaciones complementarias de recursos humanos habrán de tener en cuenta las características de estos grupos de reservistas, puesto que según se trate de uno u otro grupo los procesos de formación para adquirir su plena operatividad son bien distintos, así como las condiciones de empleo de los reservistas voluntarios que, inicialmente asignados a puestos relacionados con su profesión civil, deben seguir procesos voluntarios de formación como combatientes antes de emplearlos de tal manera.

A continuación Echepare describe conceptualmente el modelo en el que se puede producir la incorporación extraordinaria de reservistas a las FFAA utilizando un símil cromático. El autor pone el énfasis -creemos que con acierto- en el carácter gradual y proporcional que tiene dicha incorporación, consecuencia de la dimensión y entidad de la amenaza. En los niveles de amenaza débil no se trata de realizar incorporaciones masivas, sino de integraciones quirúrgicas que se modulan en función de la situación de crisis o de amenaza, y que permiten a las FAS absorber a sus reservistas. Sólo en casos verdaderamente catastróficos -color rojo- se llega a la movilización masiva tradicional, asumiendo que antes se ha pasado por las situaciones verde y amarilla, por lo que se ha maximizado el número de Reservistas Voluntarios en activo. Fíjemonos que la idea no es prescindir del reservista mayor de 35 años, sino de no permitir su incorporación en la situación amarilla, sin perjuicio de los que lo hicieron superando dicha edad en la situación verde. Con tal enfoque en mente es posible graduar el plan de formación de los RESVOL.


La aplicación del principio de incorporación de reservistas gradual y proporcionada a la situación de amenaza que sea preciso afrontar debe explicitarse mediante la identificación de las distintas situaciones de amenaza y la definición de un procedimiento de actuación en cada una de ellas. Si consideramos tres situaciones tales como: normal (verde), inicio de crisis (amarilla) y crisis severa (roja), la incorporación de reservistas se podrá realizar de la forma siguiente:


Situación normal (verde). Se ofrecerán plazas para acceso a reservista voluntario en dos convocatorias cada año (mayo y octubre) y los aspirantes seguirán las fases de formación militar básica y específica de 15 días de duración cada una a cuya finalización quedarán encuadrados en un Ejército o Cuerpo Común. Se ofertarán plazas en Cuarteles Generales, Planas Mayores y unidades de apoyo y servicios y las condiciones que las convocatorias establezcan serán las habituales. Se producirán activaciones para seguir los procesos de formación continua que contemplen los respectivos planes anuales de activación y, en su caso, las que se aprueben para prestar servicio en unidades.

Inicio de crisis (situación amarilla). Se aumentará el número de convocatorias para reservistas voluntarios y se modificarán sustancialmente sus condiciones en cuanto a la duración de su formación militar (tres meses como mínimo) edad máxima de los aspirantes (35 años) y los contenidos de su programa de formación, a cuyo término los aspirantes quedarán encuadrados en Cuerpos y Especialidades fundamentales y capacitados como combatientes para incorporarse a puestos operativos. Tendrán prioridad para la asignación de las plazas que se oferten en estas convocatorias los reservistas voluntarios que decidan ampliar su formación militar y adquirir este nuevo perfil. Se interrumpirán el resto de las activaciones de los reservistas voluntarios para seguir procesos de formación, previstas en el correspondiente plan anual, y se incrementará el número y la duración de las activaciones para prestar servicio en unidades. Así mismo se harán más restrictivas las causas de suspensión de la incorporación y las de resolución de compromiso de los reservistas voluntarios.

Crisis severa (situación roja). En primer lugar se activará a los reservistas temporales y a los de Especial Disponibilidad para incorporarse a sus respectivas unidades. Posteriormente, se producirá la activación de los reservistas obligatorios que el Gobierno determine para incorporarse a los centros de formación y seguir procesos de formación militar similares a los de los reservistas voluntarios en la situación amarilla, poniendo a disposición de las organizaciones con fines de interés general a los reservistas obligatorios cuyas características determine el Gobierno en las normas para la declaración general de reservistas obligatorios prevenidas en la ley 17/99. Se publicará una sola convocatoria para incorporarse como reservistas voluntarios y adquirir el mismo perfil que en la situación amarilla y su mismo régimen. Esta convocatoria quedará abierta mientras dure la situación roja. Continuarán interrumpidas las activaciones de reservistas voluntarios para seguir procesos de formación previstas en el plan anual correspondiente y se producirá un incremento notable en el número y la duración de las activaciones para prestar servicio en unidades. Se endurecerán al máximo permitido por la ley vigente las condiciones de renuncia a la condición de reservista y a la suspensión de la incorporación requerida.

La afortunada excepcionalidad de los períodos de crisis en nuestro país recomienda profundizar en el análisis del grupo de reservistas voluntarios pues son estos los que visitan con mayor frecuencia las Fuerzas Armadas para seguir procesos cortos de formación y reciclaje animados de un encomiable espíritu de abnegación y solidaridad así como de una infrecuente afición y afecto por lo militar cuya suma, en no pocos casos, viene acompañada de una notable confusión sobre los fundamentos en los que se basa el modelo español del reservismo voluntario; confusión alimentada a veces por una defectuosa información previa recibida a lo largo de los procesos iniciales de selección.


A continuación el General Echepare realiza un interesantísimo análisis de la patología que, a pesar de los pocos años de vida que tiene la Reserva Voluntaria en nuestro país, muestra el modelo: su configuración como alternativa laboral válida y su viabilidad como modelo para integrar fuerzas operativas. Lo de menos es el análisis de las causas que han contribuído a crear dichos agentes patógenos, y que enraizan posiblemente con elementos sociológicos profundamente anclados en la psique del español, que ha visto demasiadas veces convertirse en principal y permanente lo que del Estado nacía provisional y secundario. Lo verdaderamente relevante es la desmitificación que el autor acomete en los siguientes párrafos de los mitos de la Resvol. En estos Apuntes Formativos para un Reservista Voluntario hemos insistido tenazmente en la configuración del reservista como un civil que adquiere un compromiso de disponibilidad con las Fuerzas Armadas, pero que sólo en casos excepcionales debe incorporarse a prestar servicio activo. El medio de vida del reservistas no está ni puede estar en las Fuerzas Armadas, porque para eso ya hay cauces profesionales abiertos. Distinta reflexión haremos a la hora de valorar el alcance de los contenidos formativos del Resvol.


La regulación del acceso y régimen de los reservistas voluntarios se recoge en el correspondiente reglamento (aprobado por RD 1691/2003) que ha venido aplicándose a lo largo de estos tres últimos años y que, como
en todos los procesos de nueva implantación, podría merecer alguna revisión para corregir defectos observados desde su puesta en marcha y aclarar y ajustar determinados aspectos susceptibles de favorecer situaciones de confusión o de crear expectativas virtuales o, cuando menos, desproporcionadas. Buen momento para acometer esta revisión podría ser la aprobación de la nueva ley de la Carrera Militar en cuyo desarrollo reglamentario encajarán las correcciones o modificaciones que se considere conveniente aplicar al actual modelo de reservismo voluntario.

Los principales aspectos que, por recurrentes en la solicitud de aclaración, invitan a una cierta revisión se refieren a lo que realmente significa ser reservista voluntario y a la duración de sus períodos de formación y activación. Es lógica esta general preocupación por conocer con precisión la magnitud de los tiempos de ausencia del puesto de trabajo del reservista —no olvidemos que constituye su medio de vida y que generalmente dependen de un empleador— antes de comprometerse en firme a algo que sus circunstancias laborales y familiares lo pueden condicionar seriamente.

Un o una reservista voluntario es un español o española que adquiere con las Fuerzas Armadas un compromiso de disponibilidad para ser llamado o llamada a incorporarse a ellas cuando las circunstancias lo requieran. Algunos reservistas voluntarios se impacientan porque, al no producirse estas circunstancias , ven demorarse indefinidamente una incorporación que anhelan. Consideran que estas circunstancias ya comenzaron con la plena profesionalización de las FAS y reclaman con insistencia su incorporación por tiempo indefinido, generalmente a puestos de perfil operativo, a veces de difícil encaje con su profesión civil, en unidades de la Fuerza. Aún se desconoce la proporción de los que podrían integrar este grupo pero se estima que, aunque muy reivindicativo, carece de relevancia numérica significativa.

A la hora de valorar la formación del Reservista Voluntario, sin embargo, el modelo peca de poco ambicioso. Es cierto que el énfasis en evitar colocar al reservista voluntario o a su empleador en una tesitura en la cual las obligaciones militares del reservista generen serios conflictos laborales sin que exista una situación extraordinaria que justifique tal proceder, obliga a limitar quincenalmente los tiempos de servicio militar anuales. En la práctica, sin embargo, cada ejército ha escogido distintos caminos, y ya se han solicitado y producido activaciones por períodos mensuales que aparecen recogidas en el Plan Anual de Formación del 2006. Incluso algunas unidades con particulares carencias de personal, o quizá sorprendidas de la calidad de sus reservistas pretenden fomentar activaciones contínuas de tres meses en el 2007, si bien nos parece que el enfoque es erróneo.

Ahora bien, no se debe olvidar que uno de los rasgos que mas ha sorprendido en el Ministerio de Defensa y en los profesionales que han estado en contacto con los reservistas es el del entusiasmo y sacrificio de este personal. El reservista no sólo acomete sus períodos de formación con entusiasmo y sacrificando tiempo de sus vacaciones laborales, sino que es muy consciente de lo limitado de su formación, estando incluso dispuesto a emplear tiempo de sus fines de semana para continuar la misma. Y aquí es donde el modelo podría haber sido más imaginativo. Así, en lugar de prever dichos períodos adicionales de formación militar para situaciones de crisis amarilla
, debería ofrecer los mismos de manera regular durante los períodos de calma y sosiego. No olvidemos que el reservista no busca limitar su compromiso con las FAS a un sólo trinenio, sino que en la mayoría de los casos piensa en agotar todas las convocatorias de servicio que se le ofrezcan hasta alcanzar las edades máximas legales (actualmente situadas, si el ALCA no lo remedia, en los 61 años). Desde esta perspectiva nada debería impedir que un reservista voluntario que esté pensando en una trayectoria de servicio larga, acometiese los tres meses necesarios para adquirir una especialidad fundamental en períodos anuales fraccionados. La formación necesaria para obtener buenos profesionales, militares o civiles, es larga, y la buena enseñanza es costosa. No perdamos de vista que esta posibilidad queda abierta en la frase que cierra el penúltimo párrafo del artículo:
cuando las circunstancias lo requieran, se podrán ofrecer a los reservistas voluntarios opciones de formación más largas para capacitarlos como combatientes de un determinado cuerpo o especialidad fundamental.


Los periodos de formación de un reservista voluntario son continuos y tienen como objetivo proporcionarle una formación militar elemental para el desempeño de un cometido relacionado con su profesión civil en un área de trabajo que precise la aportación de sus capacidades. La formación básica se desarrolla en un Centro de Formación, tiene una duración de 15 días y culmina con la Jura de Bandera. La formación específica se desarrolla en la unidad de destino del reservista, tiene también una duración de 15 días y de ella quedan eximidos los asignados a una plaza directamente relacionada con su profesión civil. Una vez adquirida la condición de reservista
voluntario comienzan los procesos anuales de formación continua mediante la participación en ejercicios de instrucción y adiestramiento, la realización de cursos de formación y perfeccionamiento, así como la actualización de conocimientos en relación con el puesto asignado. Estos procesos tienen una duración máxima de 15 días al año, son de recomendada realización y se publican en los Planes anuales de activación que aprueba el ministro de Defensa a propuesta de la Subsecretaría y de los Jefes de Estado Mayor de los Ejércitos. En situaciones de normalidad, los tiempos de compromiso con las FAS de un reservista voluntario para seguir procesos de formación tienen una duración de 15 días al año. Sobre esta base (15 días al año de ausencia del puesto de trabajo) se pretende acordar con los empleadores públicos y privados el estatus jurídico-administrativo del reservista voluntario activado para seguir procesos de formación, aspecto que se considera fundamental para afianzar la implantación del modelo español de reserva voluntaria en situaciones de normalidad. Las situaciones de crisis requieren de un tratamiento específico que tendrá su reflejo en las modificaciones de las condiciones de acceso que se establezcan en las convocatorias extraordinarias que al efecto se realicen. Con respecto a las activaciones, asunto al que también acompaña no poca confusión, es preciso diferenciarlas en dos grupos:

• Las activaciones para seguir procesos de formación.
• Las activaciones para prestar servicio en unidades, tanto en España como en el extranjero.

Las activaciones para seguir procesos de formación, tal como ya se ha expuesto, tienen una duración de 15 días al año y se indemnizan en la forma que establece el artículo 28 del Reglamento de acceso y régimen de los reservistas voluntarios: tres veces, dos veces y media, o dos veces el salario mínimo interprofesional diario vigente en función del empleo —oficial, suboficial o tropa— al que se aspire o se ostente. La financiación de estas activaciones se aprueba en los presupuestos anuales.

Las activaciones para prestar servicio en unidades, tanto en territorio nacional como en misiones en el extranjero, tienen una duración mínima de un mes, en situaciones normales se realizan con carácter voluntario y se compensan económicamente con retribuciones similares a las de los militares profesionales del mismo empleo y destino. Tienen carácter extraordinario y los créditos para financiarlas han de ser aprobados por el Gobierno, que también determinará en su aprobación la cuantía y características de los efectivos a activar así como los plazos de tiempo para la incorporación y la duración máxima de la activación. Un reservista voluntario debe conocer concierta precisión sus posibilidades de activación reales consultando el Plan Anual de activaciones para seguir procesos de formación, donde se ofrecen cursos de formación y perfeccionamiento, ejercicios de instrucción y adiestramiento, prácticas de actualización de conocimientos en su unidad de destino, asistencias a congresos internacionales, etc., a realizar en determinadas fechas —en algunos casos con varias fechas alternativas— para que, en su caso, elija las que mejor encajen con su perfil y sus posibilidades. Así mismo, cuando se aprueben activaciones para prestar servicio en unidades, los reservistas voluntarios que reúnan el perfil requerido serán informados de esta circunstancia para que puedan solicitar las plazas aprobadas y, en el caso de que queden desiertas, se extenderá la oferta a quienes presenten perfiles adyacentes al idóneo.

En todos los casos las permanencias de los reservistas voluntarios en las FAS son muy cortas, prácticamente fugaces, y constituye un error considerarlas como un puesto de trabajo alternativo o con posibilidades de futuro. El medio de vida del reservista voluntario está fuera de las FAS y éstas deben cuidarlo y protegerlo para que los períodos de activación supongan una carga soportable para el empleador y admisible para el empleado y su familia. Conjugar estos aspectos con ¡os requerimientos de la formación militar del reservista voluntario recomienda rebajar el nivel de ambición de esta asumiendo sus consecuencias —perfectamente aceptables por el modelo adoptado, en circunstancias normales— que se manifiestan fundamentalmente en la insatisfacción de los propios reservistas voluntarios porque se reconocen insuficientemente formados y solicitan períodos de formación más largos. Además, la elemental formación militar recibida, recomienda el encuadramiento del reservista voluntario en un Ejército o Cuerpo Común y no en un Cuerpo o Especialidad fundamental de los ejércitos para lo que se requiere unos procesos de formación de duración inasumible para los empleadores. No obstante, cuando las circunstancias lo requieran, se podrán ofrecer a los reservistas voluntarios opciones de formación más largas para capacitarlos como combatientes de un determinado cuerpo o especialidad fundamental.

El proceso de implantación de nuestro modelo de reservismo voluntario, seguido con interés por otros países, precisa su ritmo, de apreciable lentitud actual quizá justificable en un país de tan escasa cultura reservista, y es muy probable que se alcance la velocidad de crucero cuando los ejércitos agilicen sus procedimientos de activación para seguir procesos dé formación; determinen claramente sus necesidades reales de reservistas voluntarios para prestar servicio en sus unidades —no solo en número sino, lo que es más importante, en cualificación— y adquieran soltura en el manejo de los procedimientos precisos para solicitar y conseguir su incorporación. Estos alcances deberán complementarse con la definitiva asunción por parte de las Delegaciones / Subdelegaciones de Defensa de su responsabilidad en estos procesos que afectan a un recurso humano de su directa dependencia durante los largos períodos anuales de «no activación».

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